lunes, 27 de mayo de 2013

Un domingo cualquiera


- Febrero 2013-


Las paredes marcaron las horas de lobos solitarios,
Espíritus que danzan al compás de la eterna noche madrugada.
En busca festiva, trenes que se detienen en barrios fantasmas-
Nadie ánima caminar bajo la lluvia de un domingo cualquiera,
Perpetuo día que se repite como una plegaria nocturna.
Quién rezará bajo las sábanas recuerdos de máquinas -vapor.
Almas liberadas de todo mal se refugian en soles desconocidos,
Esperando volar sobre mares helados, las manos se extienden hacia raíces infinitas.
Ecos que susurran nombres extranjeros en busca de esperanza-
Primaveras invernales esperan el nacimiento de nuevas palabras.
Vecindarios que han perdido la magia de la niñez – de caminar sobre calles inciertas.
Cuerpos que tiemblan ser descubiertos por nuevos engaños.
Qué temerán aquellos poetas que florecen sobre vastas estaciones.
Transformándose en canciones subterráneas, temen ser descubiertos por lobos solitarios
que decoran noches circulares como vientos lluviosos de un domingo cualquiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario