- Febrero 2013-
Las
paredes marcaron las horas de lobos solitarios,
Espíritus
que danzan al compás de la eterna noche madrugada.
En
busca festiva, trenes que se detienen en barrios fantasmas-
Nadie
ánima caminar bajo la lluvia de un domingo cualquiera,
Perpetuo
día que se repite como una plegaria nocturna.
Quién
rezará bajo las sábanas recuerdos de máquinas -vapor.
Almas
liberadas de todo mal se refugian en soles desconocidos,
Esperando
volar sobre mares helados, las manos se extienden hacia raíces infinitas.
Ecos
que susurran nombres extranjeros en busca de esperanza-
Primaveras
invernales esperan el nacimiento de nuevas palabras.
Vecindarios
que han perdido la magia de la niñez – de caminar sobre calles inciertas.
Cuerpos
que tiemblan ser descubiertos por nuevos engaños.
Qué
temerán aquellos poetas que florecen sobre vastas estaciones.
Transformándose
en canciones subterráneas, temen ser descubiertos por lobos solitarios
que
decoran noches circulares como vientos lluviosos de un domingo cualquiera.
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