- Abril 2009-
Ya no necesito esos ojos para curar el dolor.
En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida,
juntas lloramos,
juntas levitamos.
Desde la ventana,
el pasado de las narices frías y las suaves caricias.
Entre las sábanas las manos que ya no quieren hundirse.
Ya no necesito esos labios para curar las palabras.
En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida
y me quedé con ella para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario