lunes, 27 de mayo de 2013

Niña perdida


- Abril 2009-

 Ya no necesito esos ojos para curar el dolor.
 En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida,
 juntas lloramos,
 juntas levitamos.

Desde la ventana,
el pasado de las narices frías y las suaves caricias.

Entre las sábanas las manos que ya no quieren hundirse.

Ya no necesito esos labios para curar las palabras.
En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida
y me quedé con ella para siempre.

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